Annecy

Abril Capitulo 2

Capítulo Dos:  Abril, en Junio

Abril era una loca treintañera, argentina, trotamundos, que pagaba su vida nómade, con los escasos ingresos de su blog de viajes.  Amante de los deportes intensos, tenía un cuerpo con unas formas envidiables, cubiertas de músculo firme. Sexy. Muy sexy.  A pesar de ella! Porque la verdad es que, el arreglo personal le importaba poco. Llevaba su pelo largo suelto, desprolijo, y unos jeans que daban pena.

Pero ella era inmensamente feliz. Amante de la vida. Siempre amaneciendo con  una sonrisa.  Su vida itinerante le jugaba, a veces, una mala pasada: no se acordaba, al despertar, dónde estaba. Tenía esos segundos de tribulaciones hasta que le llegaba el lugar a la mente.

Viajaba sola. Se hospedaba en casas de familia. Era un turismo barato pero absolutamente enriquecedor.

Lo único caro, de apreciable valor, era su cámara fotográfica, que no dejaba en ningún momento.  Llevaba lejos de casa, más de un año. Había celebrado las Navidades en compañía de gente extraña, y lo había pasado fenómeno. Era un ser tan social!  Contagiaba la alegría. Se hacía amigos por doquier, los cuales conservaba por correo, luego de partir para otros lares.

Cuando habría su laptop se encontraba con su bandeja de entradas llena. Tantos amigos y amigas! Tantos lugares recorridos!

En esa ocasión, estando todavía en España, le habían hablado del festival de cine, en Annecy.  Para allá partió.

Lo hizo en tren, en compañía de su más reciente amiga, Dolores, una española de edad madura, más vagabunda que ella todavía. Tatuajes en varias partes.  A pesar de la diferencia de edad, se llevaban de maravillas.

Compartían el gusto por la aventura, por los deportes de riesgo y por la ausencia de hijos.  Se reían maliciosamente, hablando de lo lejos que estaban del instinto maternal.

Cruzaron España y Francia, en tren. Cuando llegaron a Annecy, Abril sintió que algo cambiaba en su vida: quedó fascinada con el lugar. Enamorada de las flores por doquier, de la prolijidad de las calles y de la amabilidad de los lugareños. Parecía un pueblo de cuentos. Disparó tantas fotos! Aunque la primavera ya había terminado, Junio era increíblemente bello.

Por primera vez le molestaba la gente. Demasiados turistas. Ese lugar de ensueño era para disfrutarlo a solas.  Ella y nadie más.

Pero había alguien más…

El festival de cine había comenzado. Las calles estaban adornadas de una forma tan pintoresca que no daban tregua a sus ojos. Hasta que otros ojos se cruzaron.

Y entonces el planeta se detuvo.

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