Cuestión de piel

Cabaña en el bosque

Capítulo Uno: La cabaña

Después de 1802, los comerciantes de pieles y exploradores estadounidenses fueron los primeros hombres blancos en llegar a las Montañas Rocosas.  Uno de ellos fue William Henry Ashley.

En 1822, Ashley fundó la Compañía de Pieles de las Montañas Rocosas («Rocky Mountain Fur Company») y publicó un famoso anuncio en los periódicos de San Luis, buscando un centenar de:

«[…] jóvenes emprendedores… para remontar el río Misuri hasta su origen, donde serán empleados por uno, dos o tres años.

Uno de estos jóvenes emprendedores fue Matthew Jefferson, quien aprendió el oficio de trampero con cierta facilidad. Aunque se consideraba un cazador libre e independiente, dependía económicamente de la Compañía.

Cazaba principalmente castores. Las ganancias lo sorprendieron! Decidió entonces establecerse. Construyó una cabaña a orillas del lago, con la intención de quedarse para siempre.

Exploraba, cazaba y prosperaba. Pero la soledad comenzó a hacerse sentir.

Vestía un gorro de piel de mapache. Los fríos eran intensos. Los días, crudos.

A cambio de tabaco, y otros suministros, había conseguido la confianza de la tribu de amerindios, asentados cerca de su cabaña.  Ser amigo de los nativos era imprescindible para subsistir.

La vida de un hombre de montaña era dura. En verano,  Matthew buscaba animales de peletería, pero esperaba hasta el otoño para establecer sus líneas de trampas. Los inviernos podían ser brutales, con fuertes tormentas de nieve y temperaturas extremadamente bajas.

El primer año, visitaba la aldea aborigen para mantener las buenas relaciones y  sobrevivir .

Pero a medida que el tiempo pasaba, los visitaba solo para estar entre seres humanos.

En la última visita, la vio.

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