Digamos gracias y algo más

Digamos gracias

De niños la aprendemos, “como señal de buena educación”;  la empleamos sin mayor trascendencia, puesto que la declaramos sin otorgarle el sentido profundo que la palabra.  Sin embargo, podemos aceptar que se relaciona profundamente con el afecto.

gracias

 

El agradecimiento nos permite hacernos cargo del otro, otorgarle reconocimiento y evitar el resentimiento. Nos acerca de alguna manera a las inquietudes del otro.

No solo las personas, sino la vida misma es motivo de celebración y gratitud. Nos permite asignarle un sentido, es reconciliarnos con nuestro pasado, presente y futuro. Si agradecemos, construimos relaciones genuinas y poderosas

Agradecer es una declaración. Puede ser válida o inválida, según el poder de las personas que las hacen.  Por ejemplo: Frente al “gracias, mamita”, de nuestro pequeño hijo, que lo ha aprendido después de nuestra interminable insistencia, tiene un valor mediocre, ligado solo a los buenos modales  (que también es muy bueno, no han nada en contra). Distinto es cuando, luego de parar todo el tránsito para ayudar a ese anciano a cruzar la calle, este dulce señor, nos mira con ternura y nos dice “gracias”.  Muy distinto es, cuando sabiendo a nuestro amigo afligido, fuimos a su rescate, cual héroes de historietas, acompañándolo , dándole todo nuestro querer.  “Gracias, amigo mío, por estar”.  Cuando esas situaciones se dan, no sé quién se siente mejor: el amigo reconfortado o nosotros, al escuchar ese “gracias”, que brotó de lo más profundo de su corazón. No se siente terrible?  Terriblemente bien??

A medida que me surjan ejemplos, puedo ir cada vez más lejos, hasta que “gracias” tenga una emoción especial; pero creo que ya le mostré el punto.

gracias 2

 

Querido lector:

Buenos modales o declaraciones de gratitud?  En dónde está usted?

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