Eclipse

Tigre

Foto de Je2ny

Capítulo Dos:  Fiera salvaje

Irritada por la falta de educación, Catalina lo siguió con la mirada, mientras el extraño llegaba al ascensor,  acompañado por aquel corpulento joven, quien empujaba la silla de ruedas, en silencio, obedeciendo las órdenes malhumoradas de su jefe.

Catalina, molesta todavía por el maltrato recibido, apuró su paso para alcanzar el ascensor, con toda la intención de desahogarse.  Y lo hizo. ¡Vaya, si lo hizo!  Como todos los ascensores de los grandes edificios, en éste entraban varias personas.  Sin importarle la presencia del resto, Cata arremetió contra el mal-educado.  Se sintió con la ventaja de pelearlo desde arriba. Y lo disfrutó.  Le reclamó su falta de caballerosidad en la puerta principal.  Las damas, ¿no iban primero? Sin perder una pizca de feminidad, Cata le habló de forma implacable, irónica, burlona.

El desconocido, en cambio, se limitó a ignorarla hasta el final de la alocución histérica de Cata.  Simplemente la miró y le contestó: “¿Acaso no ves que estoy en silla de ruedas?”– dijo con el rostro enrojecido de furia. Y continuó : ” ¿No leés, por todos lados, que las personas con capacidades diferentes, tienen prioridad ? Perdón, ¿ vos sabés leer? “.

Catalina, a estas alturas, encerrada en un ascensor, lleno de gente, con este arrogante desconocido que la seguía insultando y menospreciando, se sintió una fiera salvaje.

Su cerebro inteligente, pensó a velocidad de la luz, la respuesta. Y en el momento en que tomaba aire, envalentonada,  para responder, se abrieron las puertas del ascensor.

Y para su sorpresa, los dos iban al mismo piso.

No entendió.  Catalina sabía perfectamente que el piso 23, era solo para el Directorio. No accedía nadie sin un pase especial.

¿Quién era este maldito engreído y soberbio mal-educado?

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