El trámite que nadie quiere hacer, pero todos terminan pagando (caro)
Foto de Roger Starnes Sr en Unsplash
Sí, leíste bien. Familias enteras dejando pasar los años, acumulando frustración, peleas y bienes que se deterioran, porque no pueden afrontar algo que —aunque suene increíble— nadie les enseñó a prever.
Cuando alguien fallece, no importa cuán pequeña o grande sea la herencia: todo se detiene. Si hay una casa, un auto, un terreno… no se puede vender, alquilar, ni dividir hasta que la sucesión esté completamente terminada.
Y una sucesión no se termina de un día para otro: puede demorar años. A veces más de cinco. Y lo peor: el costo muchas veces equivale al valor de uno de los bienes heredados. Literalmente, para poder vender la casa, hay que vender… otra casa.
Y en ese contexto aparecen las diferencias:
- “Yo no quiero pagar un peso”,
- “Vos lo querés vender para quedarte con todo”,
- “La casa era de mamá, pero el auto me lo dio a mí”,
- “¿Por qué le vamos a dar parte al yerno?”
Y así, lo que debería ser un momento de acompañamiento y organización, se convierte en una novela judicial de varios capítulos.
El cónyuge supérstite —el que queda vivo— tampoco puede hacer mucho: no puede disponer de los bienes, aunque haya convivido 40 años con esa persona. Lo que antes era suyo, ahora está atado a un expediente judicial que avanza a paso de tortuga.
¿Y si hubiera una manera distinta de enfrentar esa realidad?
Sí, existe: se llama seguro de sucesiones.
Es simple, accesible, y se planifica con tiempo.
Con un pequeño ahorro mensual, armás un fondo que cubre los gastos del trámite sucesorio cuando llegue el momento. Sin sorpresas, sin discusiones, sin necesidad de salir a vender nada.
Además: ✅ Protege a tu familia de las demoras.
✅ Evita conflictos innecesarios.
✅ Respalda al cónyuge que queda.
✅ Te permite dejar todo resuelto, incluso lo que no podés prever.
Hoy no necesitás nada. Mañana… quién sabe.
Pero si hoy empezás a planificar, vas a tener una gran ventaja: la tranquilidad de saber que tu gente va a poder seguir adelante sin quedarse atrapada en un trámite caro y eterno.
¿Querés saber cómo funciona? Escribime y te cuento.