Hablemos de amor: Part I. El Primero

 

enamorados

Definamos:

El amor es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (artístico, científico, filosófico, religioso). De manera habitual, y fundamentalmente en Occidente, se interpreta como un sentimiento relacionado con el afecto y el apego.” (Wikipedia)

Reflexionemos:

“Las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con frecuencia a ser irresistibles. El amor en sus diversas formas actúa como importante facilitador de las relaciones interpersonales .”

El amor lo toma a uno por completo. En cuerpo(1)  y alma(2):

(1) Por un lado nos sumergimos en un deseo pasional que se da cuando las condiciones anatómicas, fisiológicas y psicológicas coinciden con el otro.

(2) Es el sentimiento que se profesa cuando uno da sin esperar nada a cambio.

Cuando te sorprende  la (1) + (2) = cuidado…  Estás enamorado!

amor

Ahí va el cuentito:

Había una vez, Ricardo.

Los recuerdos que conservo de mi infancia, son muy muy lindos. Crecí en una familia bien armada, donde primaba el amor y el respeto. Fui la receptora de mucho afecto, mucha paciencia y mucha dedicación parental.

Pero los recuerdos de mi adolescencia, son superadores.

Yo tenía quince años. Pelo hasta la cintura; flacucha; sin maquillaje.

Y lo ví.

Mucho más alto que el estándar, morocho, también pelilargo, lindo, lindo, re lindo.

El flechazo fue inmediato. Mutuo, gracias a Dios. Y así empezó, lo que nunca olvidaría. La inocencia, la ternura, la lealtad, la amistad (nos contábamos todo), y el amor. Nunca se nos cruzó el orgullo. Toda nuestra temática era estar juntos.  Íbamos a colegios diferentes, horarios diferentes. No puedo olvidarme la ansiedad que sentía esperando el final del día de clases, porque lo sabía esperándome.  Me pasaba a buscar todos los días, y me acompañaba hasta mi casa. A mitad de camino, un stop en Yakeroo, para darnos unos besos, que jamás olvidaré.

Buen jugador de basquet. Recuerdo gritar orgullosa, desde el público, cada vez que encestaba.

Pero teníamos un problema: la mirada vigilante de mi padre, quien, hábil como pocos, decidió jugar de local.  Me dijo: -“que venga a casa”-. Música para mis oídos.  Ricardo comenzó a venir después del colegio, a pasar las tardes.  Y para nosotros esa simpleza alcanzaba la gloria. Solo se trataba de estar juntos.

Cómo olvidar el viaje a Las Grutas.

Con la adultez, sentí el amor de otra manera.

Aferrada al recuerdo de lo que alguna vez sentí, seguí buscando ese amor platónico. No claudico.

Sentí otros amores. No por diferentes, menos intensos.

Pero el primer amor, nunca se olvida.

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