Hablemos de la estafa

Definamos:

“El núcleo del tipo penal de estafa consiste en el engaño. En términos generales por los diferentes tipos de legislaciones, el delito de estafa es descripto como un acto de daño o perjuicio sobre la propiedad o el patrimonio de otra persona”.

Reflexionemos:

Hay cosas que no cambian: cada día amanece, cada semana juega nuestro equipo de fútbol y cada otoño caen las hojas de los árboles. Pero también ocurren otras cosas: las calles contemplan asombradas cómo las estafas son más populares que el asado.

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Ahí va el cuentito:

Había una vez, Nora, la Estafadora. Ya no me acuerdo en qué condiciones exactas se conocieron. Pero fue bajo el ámbito del trabajo.

Hicieron migas de arranque. Simpatizaron enseguida.

Ella había viajado a Buenos Aires en búsqueda de alternativas de inversiones para sus clientes. Celosa y, sobre todo cauta, no delegaba esa tarea. Se sentía tan responsable de la confianza que sus clientes le dispensaban!

Había cerrado muy buenos negocios pero fue por más.

Y la conoció.

Nora, madre de cuatro hijos,  la impresionó por su asombrosa inteligencia empresarial. Sus oficinas, en el medio de Barrancas de Belgrano, la dejaron sin habla.

Es cierto: Nora era muy vivaracha. Pero ella no era Blancanieves…

Así que la investigó. Cuando supo la clase de inversores que Nora tenía, ella confió.

A partir de allí, comenzó a viajar a Buenos Aires, regularmente. Nora, viendo la veta,  iba a buscarla al aeropuerto, con uno (de sus cuatro)  Audit.

Trabajaron juntas durante años.

Ella feliz. Sus clientes, también.

Pero Moni, que se desempeñaba como gerente en la empresa de Nora, también había entablado una relación amistosa con ella. Suficientemente sólida, como para advertirle a tiempo.

Blancanieves no cayó en la trampa. Huyó con tranquilidad. Pero…tuvo que digerir la desilusión, la impotencia, la amargura.

Nora, perdida (perdida?) en la magnitud del dinero que controlaba, de sus inversores, y, abusando de la confianza generada a través del tiempo, empezó a guardarse los vueltos.

Con una estrategia mayúscula y una cara de fierro, se quedó con todo.

Increíblemente y, a pesar de los peces gordos a los que embaucó, nadie pudo hacerle nada.

Sigue suelta. Aún hoy. Y viva…

Ni siquiera prescindió de sus bienes.

Nada.

No basta la habilidad para embaucar al incauto. Hace falta una personalidad psicótica para mostrar la mejor cara de póker.

Generalmente, el timador comete su estafa y huye.

Nora, en cambio, mucho tiempo después de haberse quedado con todo, seguía atendiendo el celular y volvía a embaucar con respuestas esperanzadoras. Nunca negó una llamada.

Unbelievable: A los grandes estafadores les hacen películas

Aclaración: En este video no se encuentra a Nora

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