Hablemos de la juerga responsable

Definamos:

Juerga:   Diversión o fiesta animada, bulliciosa y en la que a veces se cometen excesos.”

Parranda, jolgorio, fiesta, jarana, farra, bulla, bullicio, cachondeo, jaleo…
.
Reflexionemos:
 A los quince, mientras todas sus amigas empezaban a salir de noche, su padre guardabosques, la dejaba en casa.
A los veinte, se casaba…
Fue madre tan joven!
A los treinta y siete la vida cambió, y ella por fin empezó a vivirla completa…
juerga-2
Ahí va el cuentito:

Había una vez, una madre poco convencional.  Ni mejor ni peor que el resto. Distinta.

Nunca un arrorró. Para acunarlos, solo el compás de Air Supply, Andrea Bocchelli o Billy Joel…

Sabiéndose mamá de tres varones, emprendió la empresa colosal de educarlos.  No estaba preocupada. Feliz de la educación recibida, ella solo quería repetir su historia.

Reconocía el lujo que la vida le había dado: unos padres excepcionales.

Los modales, la femineidad, la estrategia, la moral y la (excesiva) responsabilidad, fueron aprendidos de su madre:  mujer genia como pocas.

De su padre,  aprendió todo lo demás. Marcelo le enseñó la conciencia de estar viva, y a disfrutarla.  Con él supo transformar los problemas en algarabía.

Cómo lo amó ! Lo extraña todavía… Cada día.

Ella se limitó a bajar línea, con sus tres varones.  Al igual que había hecho Marcelo,  les enseñó con el ejemplo.

Tantas veces la vieron llegar de juerga, a la madrugada y levantarse dos horas después, para ir al trabajo.

No olvidan que trabajaba todo el día. Con ahínco y responsabilidad. Sin importar las pocas horas dormidas.

Sana o enferma, ella nunca faltaba a la oficina.

De las mamás de sus amigos, sus tres hijos escuchaban lo correcto:

-” Otra vez a salir de noche? Primero el estudio! Primero el trabajo!”-

De su madre, en cambio,  escuchaban que la vida es para disfrutarla, y que, la juerga y la responsabilidad pueden ir en paralelo.

Los tres muchachos crecieron con su lema:

“El día tiene veinticuatro horas, y hay que repartirlos así: ocho horas para dormir, ocho horas para trabajar (estudiar) y ocho horas de ocio”.

En ese orden.

El cuerpo y el espíritu en armonía.

juerga-3

El tiempo pasó. Atrás quedaron los adolescentes.

Ella, orgullosamente, los sabe hombres de bien.

Fiesteros como pocos, y, al mismo tiempo, abriéndose caminos honestos y responsables.

Mira hacia el cielo y dice:

-“Papi, misión cumplida”.-

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario