Hablemos de la paciencia.

“La paciencia no es la capacidad de esperar, si no la de no matar a alguien mientras tanto…. “(no es un pensamiento filosófico de Gibran. Es el mío).

paciencia 3

Ufffff. Arranqué con todas las balas….

Llegué al Registro del Automotor, (8:15 hs . Fui temprano porque  quería ser la primera, viste? Una bicha bárbara).  Media cuadra antes de llegar, ya pude ver la fila de víctimas que habían formado , por orden de llegada, en la vereda. Obviamente, llovía. Estacioné, conté hasta diez, y bajé. Me puse última en la fila ( viste que horrible, ser la última?  )  Llena de formularios y títulos, con una mano la cartera, con la otra , tratando de meter los papeles adentro de la campera, para no mojar,  y suena el celular….. Pienso: ” Ni loca te atiendo, esperarás…!” Pero era mi madre… 85. La Reina llama y yo atiendo.

Paciencia.

Atajando todo como podía, atendí. Mientras tanto, miraba el reloj. El de atrás que me preguntaba, “a qué hora abren? No son las 8:30  ya? ” Controlé mis instintos asesinos como pude . Y contesté:  “Ya estamos, ya estamos…” El señor quedó conforme y yo mientras tanto, “mamita, mamita, te llamo más tarde?  En ese desdichado momento, se cae la correa del hombro, mi cartera cae al piso, con una mano el celular…mamita, mamita, las piernas como un tero, dobladas, atajando todo los que podía. Llovía. Y sí, se cayeron. Todos. Los papeles, la cartera, el celu…. mi dignidad….

Con la exactitud del Big Ben con poca cuerda, 8:35 hs de la mañana, se abrieron las puertas. Y saqué numerito.

Y sí. A partir de ese momento, fue lo que fui: un numerito.

Cuatro clases diferentes de numeritos: uno para gestores, uno para abogados y escribanos, otro todavía lo ignoro, y en el otro estaba yo: el público.

Quise sentarme, pero , como diría mi padre: “el buey lerdo bebe el agua turbia…”.  Así que, de parado, nomás. (diez cm de taco, calculá )

Por vaya uno a saber qué cuestión, quedé como el mojón, viste?  – Señora, éste es el numerito?- Yo siempre correcta, -“Si señor. Los otros son para profesionales del automotor”….  Donde preguntó uno, preguntaron todos.

Se acuerdan de la olla a presión? La de , cómo se llamaba?  Ahhhh sí, Doña Patrona.

Paciencia.

Paciencia 2

A estas alturas de los acontecimientos, y con todos los que éramos allí dentro, el calor fue en aumento.  Con la cartera en el hombro, los papeles en la mano y el celu en la otra, con mi madre que seguía contándome lo que había cenado con Hilda , su amiga, la noche anterior, posibilidades de sacarme la campera…no tenía. Así que, empezó el verano.

Para trabajar, siempre recojo mi pelo.

Efectivamente. Ese día, no.

Sentía la gota en mi nuca. Cayendo.

Finalmente, escuché el villancico de Navidad: 46 !!   Soy yooooo, dije agitando la mano.

-En qué la ayudo?- preguntó un joven y gallardo caballero  (lo único bueno en toda la mañana).  En un segundo consiguió que todo quedara en el pasado lejano.

A lo que yo respondí: – Un formulario 08, por favor.

-“No tenemos más, pero si va hasta una gestoría que queda en …. “

Desconozco qué dirección me dio. De golpe el universo hizo silencio y yo no escuché más nada.

Paciencia

Epílogo:

“La paciencia es una de las virtudes más valiosas de la vida”.  Basta con que sea valiosa, para que a mí me guste tenerla .

La pierdo. La pierdo. Pero cada vez menos.

Mi logoViviana Jolivet

Nota del autor: Y vos, tenés paciencia?

 

 

 

 

 

 

 

 

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