Hablemos de vicios y adicciones. Part II: Mi Héroe

Definamos:

“Comúnmente el héroe posee habilidades y rasgos de personalidad idealizados que le permiten llevar a cabo hazañas extraordinarias”. (Wikipedia)

Reflexionemos:

El ser humano es un ser social. Le es básico e imprescindible para su subsistencia, vivir en sociedad. Las citas on line se han convertido hoy , más que en una necesidad para comunicarse con el prójimo, una adicción donde la mentira y el anonimato son la moneda de cambio.

Bad Date

Ahí va el cuentito:

Había una vez, Mariana. Nos veíamos tres veces a la semana, en el gimnasio. Allí nos conocimos. Bastante más joven que yo, ella se mostraba a gusto compartiendo charlas conmigo, y muy entusiasta de llevarlas a otro nivel: la amistad. Yo no tuve los mismos genuinos motivos que ella, pero la verdad es que, también le puse actitud, porque corrían tiempos de cólera… Encaraba mi divorcio.

Así que nuestras charlas, de cinta caminadora a la otra, fueron en aumento y llegaron a transformarse en permanentes.

-” Ya te hiciste tu cuenta en Citas.com?”- me dijo sorpresivamente un día.

-” En dónde?”- pregunté sintiéndome la más bolu de las mujeres.

Aunque siempre supe de su existencia, (lo aprendí de la manera más cruel que puedas imaginarte), nunca se me hubiera pasado por la cabeza ser integrante de citas.com o similar. Daba por descontado que eran lugares para gente joven. Esta generación es tan desinhibida (por suerte).  Vale todo.

Esa misma noche, Mariana se invitó a cenar a casa, para darme clases aceleradas del mundo de las citas.

-“Vos sentate al lado mío, que yo me encargo de todo”- me dijo, adueñándose de mi notebook.

A partir de allí, ví abrirse la tierra bajo mis pies, sintiendo que me hundía en un mundo paralelo.

Mariana había “filtrado” la lista a “señores, de 55 a 65 años” que vivieran a cierta corta distancia (ya no recuerdo qué puso) y luego sobrevino la magia:

Cual catálogo de perfumes Avon, comencé a ver las caras de cientos de hombres, ampliando sus fotos con sus perfiles (perfiles éstos, que no pasarían ningún detector de mentiras).

Faltó San Martín a caballo.  Todos estaban allí. Clientes y desconocidos. Casados y solteros. Divorciados o por estarlo.

Aunque la seguimos hasta las tres de la mañana, y, admitiendo que me divertí como loca, luego vino la reflexión.

Mujer moderna e instruida, que pregona a diario adaptarse a los cambios, comprendí que un oscuro futuro me vendría a continuación: No solo jamás podría exponerme de esa forma; tampoco encontraría al hombre de mis sueños, ahí.

Aplaudo a todos los que están.  Para salir adelante, hay que usar todos los recursos.

Yo me lo pierdo.

Pero llegó la revancha. Lo bueno se espera, decía mi padre.

Sábado a las tres de la tarde, de invierno. Poca gente en el supermercado. Mi disgusto manifiesto a ir de compras al super, hace que ponga el carrito en quinta, para salir lo más rápidamente del lugar.

Absorta en la lata de arvejas que elegiría, siento una vos masculina detrás mío, que, acercando peligrosamente su boca a mi oído, me dijo el mejor piropo de todos los tiempos:

-“Solo decime si venís todos los sábados a esta hora. Me contento con verte pasar y oler tu perfume”- .

Sorprendida por la situación, no fui capaz de devolver su atención, y mostrando tanta femineidad como un puercoespín, le dije:

-” Y vos sos una especie en extinción!”

Me desenredé de la situación, aunque grotesca, pero exitosamente. Le agradecí y finalmente, le devolví el piropo, con un claro mensaje a que volviera a insistir.

Mi héroe total. Un hombre que se atreve a abordarme con altura, frente a frente, como corresponde,  tiene la clase de hombría que yo creía extinguida.

Quedan esperanzas.

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