Jubilación sin moratoria: ¿quién se hace cargo?
A partir de abril, miles de personas que lleguen a la edad jubilatoria pero no tengan los aportes suficientes se van a encontrar con un muro: ya no habrá moratoria para completar los años que faltan.

La ley actual, que permitía regularizar aportes no hechos en el pasado, ha dejado de regir, y la nueva moratoria que propone el Gobierno todavía está en discusión y lejos de aplicarse.
¿Qué significa esto? Que muchas personas –especialmente mujeres que no tienen los 30 años de aportes porque trabajaron informalmente o se dedicaron a tareas de cuidado– no podrán jubilarse cuando cumplan la edad legal.
La única alternativa que quedaría en pie sería la PUAM (Pensión Universal para el Adulto Mayor), que se otorga a partir de los 65 años, pero representa solo el 80% de la jubilación mínima y no permite seguir trabajando en blanco. En criollo: menos plata y menos opciones.
Mientras tanto, el sistema previsional argentino parece cada vez más impredecible. ¿La solución? Muchas empresas están empezando a mirar una alternativa que hasta hace poco parecía lejana: los seguros de retiro privados.
Una solución para ambos lados del mostrador
Desde el punto de vista del trabajador, esta situación es una llamada de atención. Si el Estado no va a garantizar una jubilación suficiente y oportuna, la única opción real es construir una propia. Un seguro de retiro permite ir armando, poco a poco, un fondo personal que no depende del sistema público, que se puede retirar en forma de renta o capital y que incluso puede ser heredado.
Desde el punto de vista del empleador, el seguro de retiro también es una herramienta estratégica: puede deducirlo del Impuesto a las Ganancias, se convierte en un incentivo de fidelización y permite negociar salidas ordenadas con empleados que llegan a la edad jubilatoria pero no tienen los aportes necesarios. Porque, seamos honestos: nadie quiere afrontar conflictos laborales con personas que no pueden jubilarse, pero tampoco pueden seguir trabajando eternamente.
Entonces, ¿por qué esperar?
El futuro de la jubilación en Argentina es incierto, pero hay algo que está claro: no conviene quedarse de brazos cruzados.
Tanto si sos trabajador como si sos empleador, el seguro de retiro puede ser la herramienta clave para garantizar previsibilidad, tranquilidad y una salida digna cuando llegue el momento.
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