Las Promesas y el Tiempo

Habíamos expuesto en el anterior post, que para que existiera una promesa, hacían falta dos personas: una que hace la oferta y otra que la acepta. Hoy voy a agregar un elemento  más: el factor tiempo.

Falsas-Promesas

Cuando nos encontramos con el fenómeno de que uno hizo una promesa a otro, surge un nuevo invitado que es capaz de manejar nuestras emociones:  cuándo debe cumplirse la promesa?

Una promesa que no lleva consigo un vencimiento, no obliga, y, por lo tanto, no puede considerarse como tal.  Si el que espera el cumplimiento de la promesa, no sabe cuándo sucederá, no puede reclamarla ni descansar en que se cumpla.

Ahora bien. Una vez que el tiempo prometido pasó, aparecen dos emociones de las que vamos a hablar:

Satisfacción o desilusión.  Si lo que esperaba que ocurriera, no ocurrió, o no ocurrió como debía ser, seré invadido por una desilusión.

Si en cambio, recibimos lo prometido, la satisfacción alegrará mi día.

La satisfacción  deviene en una declaración de gratitud.

La desilución deviene en una declaración de perdón.

promesas falsas

Pero la gratitud y el perdón, serán temas del próximo post.

Volvamos a lo nuestro.  Aunque no hay nada nuevo en el texto expuesto (todos sabemos lo que una promesa es), lo desafío a que la piense como una actitud permanente, que afecta nuestras emociones y nuestra vida.  En lo que resta del día, propóngase descubrir la cantidad de veces que una promesa se produce. Luego trate de analizar lo que sostengo: de ellas depende nuestro estado de ánimo (enojo, alegría, furia, desencanto, injusticia, etc)

Parece un tema simple. Pero la verdad, es que nuestra vida gira en torno a las promesas:  las que hacemos (porque tenemos que cumplirlas), las que nos hacen (porque esperamos que sucedan)

Querido Lector:  Dejo el tema planteado.  Cumplimos las promesas que hacemos?  Nos cumplen las promesas que nos hacen?  Existen todavía las promesas?   Si usted es de los que creen que no existen más, significa que ahora tenemos diferentes intereses , o que hemos perdido valores? O que estos valores han cambiado?  Si no cumplimos nuestra promesa, qué valor tiene nuestra palabra?  Qué valor tenemos nosotros?

 

Deja un comentario