Sobreviviendo

 

 

 

Capítulo diez

 

“Ni la ausencia ni el tiempo son nada cuando se ama”.
Alfred de Musset (1810-1857) Poeta francés

 

 

No sé si te veré otra vez.

No sé si eso es bueno o malo.

Si sé una cosa.  Escribo esta historia  para un solo lector.  Tuve mucho tiempo para considerar el valor de la memoria. La idea de que  algo no dura para siempre, no significa que su valor disminuya.

Sigo de luto por lo que podría haber sido.

Una vida no vivida. Honestamente no lo sé.

Pero elijo creer en la memoria. Elijo creer que el lazo nunca fue roto y que nos llevamos el uno al otro en nuestros corazones.  Como una singularidad secreta.

Vos me hiciste escribir.  Uno puede inspirarse  cuando está feliz.

También, cuando se está triste.  Las pasiones tienen que ir a alguna parte; y éste es el único lugar que me queda. Mi sufrimiento tiene que ser bueno para algo.

Hay grandes amores. Pero vos tenías razón:  solamente uno permanece perfecto. Y como resultado, nunca me dejó solo. Te tengo conmigo cada vez que te pienso.

Me pregunto si permaneció perfecto para vos también. O si sólo me aferré a la idea.  Algunas preguntas tienen que quedar sin respuesta.

Te recuerdo todos los días.  Podría llamarte. Sé que vendrías. Pero, no.

Elijo la soledad de aquel cisne blanco que, siendo el único habitante de la laguna, nada aún vivo, por la noche oscura.

 

FIN

 

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