Sobreviviendo

Tunel

Capítulo Cuatro

Sabes que estás enamorado cuando no quieres acostarte porque la realidad es por fin mejor que tus sueños. —(Dr. Seuss).

El domingo se terminó y la semana de trabajo me separó de vos.  Tenías una carga horaria laboral diaria,  interminable. No se me pasaba más el día!
Me fue siempre bien, con mi tienda de deportes.  El trabajo arduo nunca fue mi fuerte, pero convengamos que, al ser yo tan deportista, estuve en mi ambiente!  De lunes a viernes, el trabajo. Y al llegar el fin de semana, la felicidad siempre se trató de practicar los deportes extremos.  Cuanto más peligrosos, mejor. Siempre saboreé la adrenalina del riesgo. Vos me aclaraste desde el principio que “ni loca, me subís a un parapente!”
Vos, intelectual.
Yo, deportista y aventurero.
Pero nos enamoramos.
Perdidamente.
Todavía no logro acordarme cómo llegué al fondo del mar. Pero acá estoy. Muerto en las profundidades.  Siempre tuve curiosidad por saber qué hay después de la muerte.
Ahora lo sé:  sigo con mis pensamientos!
Pensando en vos, aún ahora.
Recuerdo, por ejemplo, ese martes común, intrascendente, cuando cenamos mientras desplegabas los mapas de la agencia de viajes.  Nuestro primer viaje juntos! Yo gozaba tu entusiasmo. Aunque esperabas mi consenso, todo estaba organizado por vos.  Los lugares, la estadía, todo.
No era que yo no estuviera contento!  Simplemente, el paraíso para mí, no era geografía del planeta. Era estar dentro tuyo.
Para qué viajar, si te tenía.
Recuerdo cuando alquilamos el departamento. “Ni tu casa ni la mía”. “Una nueva, para los dos” – dijiste
Y nos mudamos.  Esa sensación inigualable de dormir abrazándote; despertar durante la noche y descubrir que estabas ahí; sentir a la madrugada, ese calor, entre las sábanas, que emanaba tu cuerpo quieto; despertarme por las mañanas, y ver tus ojos inmensos, mirándome divertida, con una sonrisa.
Estoy solo. En estas profundidades oscuras y frías.
He vuelto a sentir ese líquido corriendo por mis venas.  Tengo la sensación de que subo.
Sigue entrando oxígeno a mis pulmones. Pero yo no me siento.
Veo una luz!  ¿Estoy subiendo?
¿Será que ahora voy a otro lugar?
Mientras pueda verte…

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