Empezar hoy para que mañana pueda elegir: cómo construir el dinero para la universidad de tu hijo o nieto
La universidad puede parecer lejana cuando un hijo o un nieto es pequeño. Pero empezar a planificar hoy permite aprovechar los años disponibles para construir, de manera gradual, un fondo destinado a sus futuros estudios.
La universidad parece lejos. El tiempo, en cambio, ya empezó a correr
Cuando nace un hijo o un nieto, la familia piensa en su salud, en su crecimiento, en la escuela y en todo lo que va a necesitar durante los próximos años.
La universidad suele quedar mucho más adelante.
Algo parecido ocurre cuando un chico empieza la primaria. Hay tareas, reuniones escolares, actividades y una rutina familiar que ocupa el presente. Pensar en cuánto costará estudiar una carrera dentro de diez o doce años puede parecer prematuro.
Pero justamente ahí aparece una oportunidad.
La universidad se paga cuando el joven empieza a estudiar, pero el dinero puede construirse durante muchos años.
Estudiar también implica un esfuerzo económico
Incluso cuando la carrera se cursa en una universidad pública, existen gastos que la familia tendrá que afrontar.
Materiales, libros, tecnología, transporte y manutención forman parte de la vida universitaria. Y dependiendo de la carrera elegida y del lugar donde viva la familia, también puede ser necesario contemplar matrícula, cuotas o el traslado a otra ciudad.
Por eso, esperar hasta el último año de la secundaria para empezar a pensar en ese dinero deja muy poco margen.
En cambio, comenzar con anticipación permite distribuir el esfuerzo a lo largo del tiempo.
No se trata de decidir hoy qué va a estudiar
Crear un fondo para la universidad no significa elegir ahora la carrera que tendrá que seguir un niño dentro de muchos años.
Significa intentar construir una posibilidad.
Que llegado el momento pueda evaluar dónde estudiar, qué carrera seguir o incluso trasladarse a otra ciudad sin que toda la decisión dependa exclusivamente de los recursos disponibles en ese instante.
El objetivo es darle mayor libertad para elegir por vocación y proyecto personal.
Padres y abuelos pueden empezar a construirlo
Este tipo de planificación puede ser impulsada por los padres, pero también existe una oportunidad especialmente valiosa para los abuelos.
Un abuelo puede acompañar a su nieto de muchas maneras: con tiempo, experiencias, juguetes, ropa o ayuda económica. También puede transformar una parte de ese acompañamiento en un proyecto de largo plazo.
Puede ayudar a construir el capital que, años más tarde, facilite una carrera universitaria.
No hace falta que todo el esfuerzo recaiga sobre una sola persona. Lo importante es definir un objetivo y analizar qué aporte puede sostenerse en el tiempo.
¿Y si ya está en la primaria?
También se puede empezar.
El nacimiento ofrece el plazo más largo y, por eso, permite planificar con mayor anticipación. Pero no es la única oportunidad.
Si tu hijo o tu nieto ya está cursando la escuela primaria, todavía quedan años por delante para construir un fondo.
El plan simplemente deberá adaptarse a su edad actual, al tiempo disponible, al capital que se quiera alcanzar y al aporte que la familia pueda sostener.
No existe una suma universal ni una fórmula idéntica para todos. El resultado dependerá del plazo, de los aportes realizados y de las condiciones de la solución elegida.
Lo importante es empezar a ponerle números a una idea que muchas familias todavía dejan para más adelante.
Porque preparar la universidad no empieza cuando llega la inscripción.
Puede empezar mucho antes.
¿Qué edad tiene hoy tu hijo o tu nieto?
En Jolivet Grupo Financiero podemos ayudarte a analizar cuántos años faltan hasta que termine la secundaria, qué capital te gustaría construir y qué aporte podría sostenerse en el tiempo.
La conversación no empieza por un producto. Empieza por una pregunta: ¿qué oportunidad te gustaría ayudar a construir para su futuro?